«Veo en todas partes tu silueta.
En cada nube te dibujas,
en cada sol me das calor.
Transformas cada noche en un ícono de luz,
cada tarde sombría en mañanas de aire fresco.
En mí te instalas como nadie más pudo
desde tiempos imborrables.
Desde aquellos tiempos
de dolor y amor sin contrapeso,
nadie como tú logró rozar mi alma.
Te saludo entonces
sin palabras,
sin miradas,
sin minutos.
Te saludo
sin nada más que amor.
Sin que puedas verme ahora,
solo en líneas y suspiros.
Porque también te lo diré
mil veces en palabras, minutos y miradas.
Y esperando estoy por ello,
porque el exclusivo mundo
eres ya donde todos mis abrazos
quieren asentarse.-«
