Facebook

«¿Quién nos robó todos los soles?
¿Quién cambió imprudente
nuestro vaso común?
Tu rostro se deshace con la lluvia,
se cae a pedazos que no volverán
a ser uno.
Me gustaría abrazarte
sin que importe nada;
que anclen nuestras pupilas
que fueron siamesas
en el puerto del amor perdido.
Sentir el calor de tus besos adorados,
tu mirada alcanzando la mía.
Parece irreal que hace solo un soplo
estuvimos creando sueños graníticos.
Pero ese tiempo se ha ido inexorable
ni coleccionando quejas
se tuerce su mano impávida.
Suspiro entonces por el viento injusto,
que se lleva nuestro amor marchito
junto a hojas secas sin historia.
Solo queda mirar hacia nubes futuras
y mientras se cura mi herida reciente
escribir con nostalgia profundamente mía.-«