Facebook

«Nuestro fuego se apaga, mi flor.
Suaves lunas yacen pálidas
al escuchar nuestro adiós.
Las colinas de nuestro amor lejano
resbalan impotentes
cual pie en charco vestido del ayer.
Pausadamente,
tu recuerdo se desvanece, se vuelve leve,
no logro percibirlo ni percibirte.
¿Por qué?,
si el cielo renunciaba a ser azul
para no vernos distantes.
Eso hermoso tejido por ambos,
es ahora cenizas
esparcidas en la memoria.
Tu cercanía duele, necesito respirar,
estar lejos de ti, desterrarte de mi mente.
Duele no sentir tu respuesta tenue,
despertar sabiendo que el sueño acabó.
Se alejó sin fanfarrias, renegando su raíz
de pacto atemporal.
Partió el fuego de nuestro amor,
se congeló como gota de lluvia triste
que en la senda polar muere.-«