Puentes físicos de almas
como gesto sublime que captura el cielo.
Sitio donde acunan sensaciones
y enlazan cuerpos y energías.
Donde dos corazones emocionados
se ponen frente a frente
en un segundo eterno.
Con ellos nos abrigamos
y ya no existen noches ni dolores.
En su calor lágrimas oscuras dan paso
a otras repletas de emoción confortable.
La calidez del mundo se posa
en ese nido angelical.
Todo parece mejor entre abrazos esperados.
A su halo se renueva la vida en un instante
y las sonrisas se posan otra vez
en labios antes derrotados.
